El simple sexo, simple porque es sólo una palabra, un acto.
No es sólo eso; es un arte, el arte de provocar satisfacción a la persona con quién lo estás practicando. No digo que sea un arte porque yo sea un artista en ese campo (aunque nunca se me hayan quejado, es más, siempre me han puesto por las nubes, jajaja). No soy un artista en el sexo y soy de los que piensean que por muy buena que sea una persona en algo, siempre habrá alguien mejor.
Y ahora, ¿qué es lo que quiero? Sólo quiero sexo. No quiero sexo con una persona cualquiera, sino con alguien que aunque no la ame, si le tanga cariño. Caricias, abrazos, besos repartiéndose por todo el cuerpo mezclados con las manos que buscan la piel desnuda. Oir cómo la otra persona, primero respira de forma honda, para luego al cabo de un rato, que ello se haya transformado en débiles jadeos.
Ya se ha preparado el terreno. Es hora de plantar para luego recoger los frutos.
La unión de cuerpo y prácticamente de alma y espíritu. El baile de dos cuerpos unidos literalmente, compartiendo placer, cantando mediante dulces jadeos con estribillos de besos y caricias.
Y el éxtasis, la explosión, que ansias que llegue pero cuando notas que está apunto de llegar; no quieres que llegue. Y los dos notan un Sol en su interior, que llega al final de su vida tal y como lo hacen en la realidad, con una explosión interior y exterior.
Esto es sexo para mí.
¿Quién se apunta?
Hasta la proxima rallada.
martes, 11 de septiembre de 2007
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1 comentarios:
Hace poco tuve sexo por última vez. Aunque no llegué al orgasmo fue muy especial. Me sentí querida (aunque era mentira), respetada, admirada y deseada... Y todo era mentira, o al menos, sólo medio verdad. Pero lo pasé bien, y me gustó.
Y sabes qué? todo cambia si al acabar te abrazan, aunque luego no vuelvas a ver a esa persona...
¿cuando quedamos? jaja
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